Este artículo intenta explicar la Web 3.0 en términos claros desde una perspectiva global para quienes no están familiarizados con el concepto. El objetivo de los proyectos como Ethereum o Polkadot es convertirse en la plataforma de infraestructura de la internet del valor.

El término genérico “web” se utiliza ampliamente desde hace 32 años, pero pocos conocen su definición u origen. En 1989, el científico inglés Tim Berners-Lee compartió su visión de un “medio de colaboración” para que los investigadores compartieran y actualizarán la investigación e información científica en el CERN (Instituto Europeo de Física de Partículas). Cuatro años más tarde creó la World Wide Web en 1993, dando inicio a una era revolucionaria de Internet.
Web 1.0: Los usuarios son “consumidores de contenidos”
Millones de personas se unieron a los investigadores científicos y pronto se beneficiaron del sistema informático interconectado; la navegación por la “web” en busca de información y entretenimiento se disparó. Proveedores de servicios como AOL, Yahoo y Google monetizaron la publicidad y se convirtieron en los máximos beneficiados durante este periodo que luego se conoció como Web 1.0 (1991 a 2004). Según Graham Cormode y Balachander Krishnamurthy, “los creadores de contenidos eran pocos… y la gran mayoría de los usuarios se limitaban a actuar como consumidores de contenidos”.
El término Web 1.0 no existió hasta que surgió la Web 2.0, para aportar claridad retroactiva a la hora de distinguir ambos periodos. La Web 2.0 fue acuñada por Darcy DiNucci y sólo fue ampliamente aceptada tras su promoción por Tim O’Reilly y Dale Dougherty en la conferencia O’Reilly Media Web 2.0 en 2004.
La Web 2.0 permite a cualquier usuario de la web participar en la creación de contenidos. Esto ocurre cuando interactúan en Facebook con sus amigos, publican en blogs y comparten vídeos e imágenes en YouTube o Instagram.
Esta apasionante tendencia en las interacciones de los usuarios de la web ha dejado obsoletas a las empresas de Internet menos adaptables. Este fenómeno es similar al de los usuarios que buscan en medios sociales como YouTube y Twitter temas específicos en lugar de leer pasivamente artículos en AOL y Yahoo.
Aunque la Web 2.0 no ha sustituido a la Web 1.0 (ni son divisiones binarias) -esta última sigue siendo de uso común y se caracteriza por ser de “sólo lectura”-, mientras que la Web 2.0 ofrece interactividad y sigue siendo la corriente principal. La materialización de la Web 2.0 condujo a la abundante imaginación de la Web 3.0.
La inteligencia artificial ha madurado y ahora está integrada en cada interacción del usuario en las páginas web. Los algoritmos analizan y extrapolan los datos generados por las interacciones de los usuarios para sugerirles artículos o mercancías adicionales en función de sus preferencias. Tim Berners-Lee imaginó la web semántica como la web 3.0, en la que las máquinas acabarían procesando la información como un cerebro humano. En definitiva, los mensajes se entenderían de forma contextual y conceptual.
Así, la Web 3.0 se proyectaba plenamente: las máquinas que entendieran todos los datos (Web Semántica) resolverían los problemas con la optimización a través del aprendizaje de las máquinas (Inteligencia Artificial) proporcionando una premisa ideal para un ecosistema digital en el que los datos pudieran ser compartidos entre dispositivos (Internet de las Cosas). Sin embargo, la trayectoria de la Web 3.0 ha tomado otra dirección tras el auge del blockchain.

Después del blockchain como se ha mencionado anteriormente, la versión de la Web Semántica de la Web 3.0 describe un futuro prometedor para Internet, pero no soluciona los problemas existentes creados por la Web 2.0. La Web 3.0 con tecnología blockchain (como sugiere Wood el creador de Polkadot) mitigaría los inconvenientes de la Internet actual y sería compatible con la Web Semántica al mismo tiempo.
La Web 1.0 y la Web 2.0 están predeterminadas, mientras que la Web 3.0 aún se está definiendo. Sirve de faro para guiar el futuro de Internet etapa por etapa. Además de Ethereum y Polkadot, después de que Wood conceptualizara la Web 3.0 han surgido muchos proyectos con tecnología blockchain, como Filecoin y Blockstack. Los eventos anuales de la Web 3.0 también están creciendo en popularidad cada año.
La fantasía del ciberespacio es cognitivamente necesaria para reconocer lo que falta en el mundo digital moderno. La transición de la Web 1.0 a la Web 2.0 puso de manifiesto las infinitas posibilidades del ciberespacio al dar a los usuarios la opción de ser tanto consumidores como creadores de contenidos.
Este intercambio colectivo de contenidos dejó al descubierto las imp
imperfecciones que hay en nosotros y que impulsan nuestra búsqueda de la “Internet perfecta”.
El logro más significativo de la Web 2.0 fue trasladar a Internet la mayoría de las tareas del mundo real. Esta noción ayudó a conseguir una transformación sustancial de Internet que hizo que nuestra sociedad fuera más eficiente y estuviera más conectada. Sin embargo, las estructuras sociales de la economía global siguen siendo las mismas en línea; la injusta distribución de la riqueza y el poder persiste. Los problemas de centralización siguen sin resolverse; al contrario, se agravan a medida que se generan más datos día a día. La mala gestión de los datos de los usuarios por parte de las grandes empresas tecnológicas ha permitido el uso indebido de esos datos por parte de entidades ilegales. Por lo tanto, la seguridad de los datos y la protección de la privacidad se han convertido en problemas que deben ser resueltos con urgencia.
Como mencionó Wood, la diferencia entre la Web 2.0 y la 3.0 parecerá matizada desde la perspectiva del usuario en sus primeras etapas. Los navegadores web pueden tener el mismo aspecto, pero recibirán nombres diferentes como “carteras” y “almacenes de claves”. Estos nuevos aspectos de la web servirían como nuestras identificaciones en línea con la información de nuestros activos. Podrían identificar convenientemente a las personas para la transferencia de fondos, el intercambio de activos y el pago a través de Internet sin necesidad de recurrir a otros servicios de identidad. Las partes de confianza, las aseguradoras y los servicios de respaldo competirán a nivel mundial en este nuevo mercado abierto y transparente. Los usuarios se verán liberados de los precios abusivos o de la búsqueda de rentas y estarán protegidos de las violaciones de datos.
La Web 3.0 redefinirá la “Era Digital”. Todavía no sabemos hasta qué punto será increíble el nuevo mundo de Internet. Sin embargo, creemos firmemente que nos llevará un paso más cerca de una Internet que se caracterice por su eficiencia, equidad, integridad y valor.
También nos lleva a plantearnos preguntas como “¿Cuáles serán los desarrollos posteriores de la Web 3.0?” y ¿Qué nueva forma adoptará la Web 3.0?. Estas preguntas nos obligarán a rumiar a un nivel mucho más alto.